miércoles, 9 de agosto de 2017

Creciendo a Través de los Retos

El Salmo 112:4, 6-7 dice: La luz brilla en la oscuridad para los justos; son generosos, compasivos y rectos. A estas personas no las vencerá el mal. Ellos no tienen miedo de malas noticias; Su corazón está firme. Confían plenamente en que el SEÑOR los cuidará. 

¿Cómo puede ser que algunos salgan de grandes desafíos mejor de como entraron y otros queden destrozados por cosas menores? ¿Cómo podemos mantenernos en pie y sin temor a las malas notícias como hicieron las personas del Salmo 112? 

Santiago 1:2-4 en la versión The Message dice: Considerad que es un regalo enorme, amigos, que pruebas y desafíos vengan hacia vosotros desde todos los lados. Sabed que bajo presión, vuestra vida de fe se ve forzada a salir a la luz y muestra sus verdaderos colores. Así que no intentéis salir de algo antes de tiempo. Dejad que haga su trabajo de forma que lleguéis a ser maduros y a estar bien desarrollados, sin ningún tipo de carencia. 

Las convicciones fuertes fortalecen. 
Crecer a través de retos y desafíos tiene que ver con tus convicciones – lo que verdaderamente crees. ¿Cómo ves a Dios? ¿Lo ves como un Dios que perdona y ama? Si es así, podrás confiar en que Él te sostendrá en momentos de dificultad. Sin embargo, si ves a Dios como un juez distante y severo que está esperando a que resbales para castigarte, entonces, huirás de Él en tiempos difíciles porque le verás como el problema y no como la solución. 

La preocupación y el miedo te robarán la fe y te impedirán seguir hacia delante, pero si confias en Dios, creerás firmemente en Su veracidad y, esperarás seguro a que Él te lleve a través de todo lo que afrontes. 

Maximizar tu vida es tomar cada oportunidad para aprender y crecer. Nadie puede huir de los retos y las pruebas; la diferencia está en cómo los afrontamos. Toma el consejo de Santiago y considéralos un ‘regalo’, entonces, afrontarás cualquier dificultad desde una posición de fortaleza y saldrás de ella con mayor confianza en Dios. Si vives de esta manera, serás como el justo del Salmo 112 – aumentará tu sabiduría y prudencia y, continuarás el progreso. 

¿Está tu vida anclada? 
Hoy, haz crecer tu ‘músculo’ espiritual pasando tiempo en Su palabra y dejando que marque tu corazón. Comprométete a conocer a Dios más íntimamente y, en cada tormenta, mantén tu esperanza anclada en Jesús. 

ORACIÓN: Gracias, Señor, porque mi esperanza está anclada en Ti. Da igual lo que venga, eligo creer que me amas, que Tú proveerás y que mi futuro está seguro en Tus manos.Creciendo a Través de los Retos 

“La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,”
Hebreos 6:19 RVR1960

Tomado del Devocional "Como maximizar tu vida" de Brian Houston

martes, 8 de agosto de 2017

Creando Espacio para la Bendición

Hay una frase que utilizo mucho en nuestra iglesia - “Somos bendecidos para bendecir.” Creo que resume muy bien el porqué de la bendición según Dios. Abundancia y éxito fueron los primeros mandamientos del pacto que Él dio al ser humano. Sed fructíferos, multiplicaos, llenad, ejerced dominio... Dios no estaba refiriéndose solamente a tener descendencia, sino que hablaba de toda una vida, de un lugar de bendición y crecimiento generacional y sin fin. 
Esta bendición y crecimiento tenían el mismo propósito que siguen teniendo hoy. Somos bendecidos para ser de bendición a los demás y, así mostrar la bondad de Dios con nuestras vidas. 

Si queremos ser de bendición a otros, nuestra manera de pensar debe alinearse con lo que la Biblia enseña acerca de vivir bendecidos. 

Es crucial que examinemos cómo entendemos la abundancia y las riquezas. Tristemente, hay muchos cristianos que no se dan cuenta de que las riquezas y la codicia no son lo mismo. La Biblia habla de estos dos temas de manera diferente porque no son lo mismo. El Salmo 35:27 dice: “Engrandecido sea el Señor, que se deleita en la prosperidad de Su siervo.” 

Dios es nuestro Padre y, como cualquier padre que ama a sus hijos, Él se deleita en que Sus hijos sean bendecidos en todo, incluida su economia. Dicho de otra manera, ¡Dios desea bendecirnos porque nos ama!

Del mismo modo, nuestra actitud ante el dinero es igual de importante. La Biblia confronta continuamente nuestra actitud ante el dinero y las posesiones – las tengamos o no. 
1 Timoteo 6:10 dice que “el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.” La clave para alinear tu actitud con la bendición está en lo que pones en PRIMER lugar en tu vida. “Buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33) 

Lo que debes examinar dentro de tu corazón es el porqué deseas vivir una vida próspera y de bendición - ¿Cuáles son los propósitos de tu corazón? Crea espacio para recibir bendición en tu vida, comprometiéndote a entender la verdad de la prosperidad de Dios y poniendo a Su reino primero en cada paso del camino. Una vez hecho esto, decide que vas a vivir tu vida siendo bendecido para bendecir a otros. 

ORACIÓN: Querido Dios, te pido que me muestres Tu voluntad para mi en el tema económico. Dame ojos para ver y oídos para escuchar la necesidad de aquellos a mi alrededor. Que sea yo Tus manos y pies, preparado y disponible en todo momento para bendecir a los demás.

Tomado del Devocional : Como maximizar tu Vida de Brian Houston

sábado, 22 de abril de 2017

Oración de Esposos

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”
‭‭S. Mateo‬ ‭18:19-20‬ ‭RVR1960‬‬


“De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátenla como es debido, para que nada estorbe las oraciones de ustedes.”
‭‭1 Pedro‬ ‭3:7‬ ‭NTV‬

martes, 27 de diciembre de 2016

DEL CORAZÓN DEL PASTOR


From the Pastor's Heart


El fin de año es una buena época para evaluar nuestra vida y hacernos algunas preguntas difíciles. En medio del caótico ritmo de la vida diaria, es fácil dejarnos hundir por las emergencias, los deberes, el trabajo, la casa, el colegio y la iglesia. Por eso es importante que nos preguntemos si estamos viviendo para el reino de Dios o si nos preocupamos más por nuestros propios asuntos.

La palabra reino es muy popular entre los cristianos, pero ¿en realidad sabemos lo que significa? En el Sermón del Monte, Jesús dijo a sus seguidores que oraran: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mt 6.10). Y unos cuantos capítulos después, en Mateo 24, enumero las señales que precederían su regreso a la Tierra para sentarse en el trono glorioso (vv. 1-14; 25.31). Pero en Lucas 17.20, 21 Jesús les dijo a los fariseos que el reino no vendría con señales, sino que estaba en medio de ellos. Estos pasajes pueden parecer contradictorios hasta que profundizamos en la Palabra y hacemos preguntas que sirvan para aclarar nuestra comprensión del maravilloso reino de Dios.

Primero que todo, ¿qué es el reino de Dios? El término “reino” se refiere al gobierno de Dios, pero también describe el ámbito en el cual Él ejerce su autoridad. Cuando Juan el Bautista bautizaba en Israel, tenía solamente un mensaje: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt 3.2). Y poco después, cuando Jesús comenzó su ministerio, también predicó el mismo mensaje (Mt 4.17). La razón por la que el reino se había acercado era que el Rey estaba en medio de ellos. Cristo había venido a establecer su reino, pero no era lo que los judíos esperaban. Ellos esperaban un reino físico con un Mesías victorioso que los librara de la dominación romana.

Los judíos no entendían que antes de que el glorioso reino del Mesías pudiera venir, la gente tenía que ser liberada primero del pecado. Jesús vino a morir en la cruz para pagar por los pecados de la humanidad y vencer la muerte con su resurrección. Luego, después de ascender al cielo, estableció un reino espiritual en el corazón de su pueblo el día de Pentecostés cuando su Espíritu bajó para vivir dentro de ellos. El reino de Dios es una realidad presente porque Él reina en la vida de los creyentes, pero también tiene un futuro cumplimiento físico cuando Jesús regrese para reinar como Rey sobre toda la Tierra (Ap 11.15).

La segunda pregunta que debemos hacernos es esta: ¿Cómo podemos entrar al reino de Dios? Jesús respondió a esta pregunta en una conversación que tuvo con Nicodemo, diciéndole: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn 3.3). La única manera de poder entrar es por medio de la regeneración y una completa transformación, lo cual sucede cuando reconocemos nuestra condición pecaminosa y colocamos nuestra fe en Jesucristo, aceptándole como nuestro Salvador.

Este es el nuevo nacimiento por medio del cual somos hechos espiritualmente vivos, el Espíritu Santo viene a vivir dentro de nosotros y recibimos la vida eterna. Colosenses 1.13,14 dice que Dios “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”. Ahora somos nuevas criaturas en Cristo, preparados para un nuevo reino, y algún día reinaremos con Él cuando el Señor vuelva para reinar sobre la Tierra (Ap 5.9, 10).

En tercer lugar, una vez que nacemos de nuevo por medio de la fe en Cristo, ¿cuál es nuestra función en el reino de Dios? Muchos de nosotros asociamos ser cristianos con nuestra salvación y participación en una iglesia local, pero nos olvidamos de lo más importante. La iglesia que Jesús está construyendo no está hecha de madera y ladrillos. Por el contrario, consta de los mismos creyentes, que son “las piedras vivas” que Dios usa para edificar su templo espiritual (1 P 2.5). Esta nueva iglesia está hecha de todos los creyentes verdaderos de cada generación y cada lugar del mundo. Juntos formamos el reino de Dios, dándonos una gran responsabilidad con ello.

Cuando Jesús estaba a punto de subir al Padre, dio a sus discípulos los planos para construir el reino. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28.19, 20). Esta es la misión de la iglesia. No hay plan B o C, y todos tenemos un papel en el cumplimiento de esta misión.

Nuestro deber es dar a conocer el mensaje del reino a aquellos que aún están atrapados bajo las garras de la oscuridad (Col 1.13) y dirigirlos a Jesús, la puerta del reino de Dios (Jn 10.9). No tenemos el poder de salvar a nadie porque eso es la obra divina de Dios. Sólo Él puede resucitar a quien está espiritualmente muerto, pero Él nos confía la labor de explicar quién es Jesús y lo que ha hecho para salvarnos. A medida que compartimos el evangelio y damos testimonio de la verdad por medio de nuestra conducta, Dios por su gracia abre sus corazones para que puedan entender y creer, y así formen parte de su glorioso reino celestial.

Comenzando con los primeros once discípulos, y luego a través de todas las subsiguientes generaciones, el mensaje del reino ha sido proclamado fielmente. Ahora formamos parte del reino de Cristo gracias a aquellos que, antes que nosotros, llevaron el mensaje alrededor del mundo hasta que éste llegó a nuestros oídos. Ahora es nuestro turno.

No hay nada que merezca más nuestra dedicación que el reino de Dios. Puede costarnos tiempo, energía y dinero, pero imagine nuestro gozo cuando estemos todos en el cielo y alguien nos diga que le ayudamos a hallar el camino al glorioso reino de Dios.

Fraternalmente en Cristo,

Charles F. Stanley

P.D. Al meditar en el 2016 y ver lo que Dios ha hecho en beneficio de la proclamación del mensaje del reino por medio de Ministerios En Contacto, reconocemos con gozo que muchos de ustedes han tenido un papel crucial en ayudarnos a alcanzar nuestra misión. Nos sentimos muy agradecidos por sus oraciones y ansiamos la llegada de otro año fructífero en el que podamos mostrar a otros el camino al reino de Dios y la vida eterna por medio de la fe en Jesucristo.


sábado, 19 de noviembre de 2016

Mis notas "De pastor a pastor" de Adrian Rogers

Descripción del trabajo de pastor : Anciano, pastor y obispo.-


  • Hay una diferencia entre Métodos y Medios. Los métodos no cambian (Oración, Evangelizar, Discipular, Etc) pero Los Medios si pues se renuevan constantemente.
  • 1 Pedro 5:1-4
  • Somos las tres cosas al mismo tiempo: 
    • Ancianos : Madurez espiritual.
    • Pastores : Apasenta la grey. Ministerio. Alimenta y Cuida.
    • Obispos : Es un supervisor, que cuida. 
  • Los requisitos del pastor.
    • Genuina experiencia. 1 Pedro 5:1
    • Rebosante entusiasmo.
    • Piadoso ejemplo. 1 Co. 11:1
  • La segura recompensa. 1 Pedro 5:4. Su recompensa sera una corona de Gloria Incorruptible.

El pastor y su Integridad personal.-

  • Un anciano debe ser irreprensible / intachable. Tito 1:8
  • Ser ejemplo.
  • Sin integridad hay fracaso.
  • Debe tener una vida recta. 
  • Integro :
    • Emocional. Un corazon firme. 1 Juan 2:15
    • Intelectual. Stg 1:8
    • Una voluntad firme.  1 Jn 1:8
  • Cinco características negativas que no deben encontrarse en el hombre de Dios.
    • Soberbio. Nadie te puede decir nada.
    • Violento. Temperamento sin control.
      • Tres preguntas que debes de hacerte:
        • Que te hace reir?
        • Que te hace llorar?
        • Que te hace enojar?
    • No apetitos descontrolados.  No dado al vino.
    • No debe ser violento
    • No codicioso. Lc. 16:10-11.
  • Características positivas del anciano. Tito 1:8
    • Hospedador.
    • Ame lo que es bueno
    • Autocontrol. Tu escoges tus peleas.
    • Justo.
    • Santo.
    • Disciplinado.
  • Etc.


Walter Acosta V.